La pérdida repentina del conocimiento con convulsiones, es decir, una «crisis epiléptica», requiere tratar al afectado con calma.
- No intentemos luchar contra él, protejamos su cabeza y esperemos a que las convulsiones cesen por sí solas.
- Una vez que haya cesado el ataque convulsivo, es recomendable que el paciente sea examinado por un médico.

Durante la convulsión:
- Proteja el entorno: retire los objetos duros y afilados (muebles, cristales) que se encuentren al alcance de la persona.
- Proteja la cabeza: coloque algo blando (una chaqueta, una sudadera, una bufanda) debajo de la cabeza para evitar golpes.
- No introduzca nada en la boca.
- Afloje la presión: afloje la corbata, el cuello de la camisa y las joyas alrededor del cuello.

Después del ataque:
- Colóquelo en posición lateral de seguridad: Gírelo suavemente hacia un lado para despejar las vías respiratorias.
- Controle la respiración: asegúrese de que la persona respira con facilidad, si es necesario, levante suavemente la mandíbula.
- Cúbrala: Cúbrala con una manta o ropa si hace frío.
- Quédese con la persona: no la deje sola hasta que recupere completamente la conciencia y esté lista para levantarse.